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lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Por qué tomamos malas decisiones?

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¿Por qué tomamos malas decisiones?

O lo que pasa en tu cerebro cuando barajeas varias opciones.

¿Hay personas que toman mejores decisiones o no?


Día tras día, se toman decisiones (duras, triviales, buenas o malas). Sin embargo, y como bien lo dijo el Dr. Daeyeol Lee, neurobiólogo de Universidad de Yale a The Huffington Post, en un correo electrónico, “la mala toma de decisiones en muchos ámbitos, incluyendo finanzas, la familia y la salud, pueden afectar drásticamente nuestro bienestar.”

Pero, ¿qué es lo que realmente está pasando en nuestro cerebro cuando tomamos decisiones? Jacqueline Howard intenta responderlo recapitulando los últimos hallazgos de la neurociencia de la mano del Dr. Lee en el Huffington Post.

De acuerdo con el Dr. Lee, ya es muy sabido por los científicos que tenemos sesgos sistemáticos a la hora de tomar de decisiones. Por lo tanto, es un error pensar que somos libres de prejuicios. Algunos prejuicios incluyen el efecto del “costo perdido”, es decir nos preocupamos demasiado por pérdidas que no se pueden remediar. Tendemos a ser demasiado confiados acerca de nuestras capacidades.

El investigador asegura que no hay “mejores” tomadores de decisiones y que siempre se pueden hacer buenas decisiones. Incluso las personas que parecen tomar malas decisiones para algunos problemas, podrían ser capaces de tomar buenas decisiones en otras circunstancias. Los seres humanos son excelentes tomadores de decisiones.

Nuestra capacidad para recordar experiencias pasadas y combinarlas con la nueva información sensorial es verdaderamente notable. Sin embargo, algunas personas parecen tener dificultades. En algunos casos, esto se debe a que son demasiado impulsivas, es decir, no se toman el tiempo suficiente para analizar todos los elementos pertinentes de la información antes de que se comprometan con las opciones particulares.

En otros casos, las malas decisiones se deben a que no se toman en cuenta los resultados a largo plazo, sino sólo a corto plazo. Además, las malas decisiones pueden ocurrir cuando el estrés reduce nuestras capacidades cognitivas .

Creemos que casi todo el cerebro está involucrado en la toma de decisiones. Un estudio reciente ha encontrado que las señales relacionadas con la recompensa (por ejemplo, el dinero) se distribuyen a lo largo de todo el cerebro humano. Esto fue muy sorprendente, ya que tradicionalmente, solíamos pensar que hay módulos especializados en procesar la información de recompensa en el cerebro y ese proceso y lo utiliza para tomar decisiones.

Estoe puede no ser el caso. Todavía no sabemos exactamente cómo funcionan todas estas diferentes áreas del uso de la información de recompensa en el cerebro, pero es probable que incluso las áreas tradicionalmente consideradas fundamentalmente importantes para la percepción y las funciones motoras, podrían estar involucradas en la toma de decisiones.

Las continuas investigaciones sobre el cerebro, con el tiempo, podrían dar una explicación neurobiológica de los sesgos y errores que comúnmente cometemos en nuestras decisiones cotidianas, y esto podría permitirnos realizar cambios sistemáticos en la forma  en que se nos presentan las distintas opciones. Esto ya se está haciendo en el mercado, en donde toman como base los resultados de la investigación en economía del comportamiento (por ejemplo, en la creación de opciones predeterminadas para los planes de jubilación), pero se espera que la investigación de la neurociencia en la toma de decisiones pueda mejorar este tipo de intervenciones.

Y esto importa por que…

Una aplicación práctica de esta investigación es comprender mejor cómo los diversos trastornos psiquiátricos pueden ser diagnosticados y tratados. Los síntomas principales de muchos trastornos psiquiátricos incluyen problemas en la toma de decisiones.

Las decisiones pueden llegar a ser demasiado impulsivas, como en el abuso de sustancias y el trastorno de déficit de atención, o los pacientes podrían dar demasiada importancia a las consecuencias negativas, como sucede en trastornos de depresión y ansiedad. Por lo tanto, la comprensión de los circuitos cerebrales implicados en la toma de decisiones nos puede ayudar en el tratamiento de estos trastornos que son enormemente costosos para la sociedad.

De acuerdo con el especialistas, lo que podemos hacer para recordarnos a nosotros mismos sobre nuestros objetivos a largo plazo sería de gran ayuda definir con claridad lo que realmente queremos. Puede ser por medio de una lista impresa, o incluso a través de sitios web que ofrecen esta clase de servicios.

En algunos casos, puede ser útil para distanciarse un poco del problema que se enfrenta. Un buen ejemplo, es tratar de imaginar lo que nuestros padres o alguien que respetamos en la vida harían si tuvieran que enfrentarse al mismo problema.

El cerebro, es más probable que use estrategias irracionales cuando los resultados se perciben como inmediatos y potencialmente mortales; por ello tendemos a tomar mejores decisiones cuando los problemas se perciben como pertenecientes a otra persona, por lo que sería buena táctica para mejorar tus decisiones.

 Fuente: quo.mx


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