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martes, 23 de junio de 2015

Rasgos que distinguen a los genios

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¿Qué es lo que hace distinto a un genio del resto del mundo? Su brillantez por supuesto, pero ¿tienen algo en común entre ellos? ¿Hay algunas características que compartan las grandes mentes de Einsten, Picasso y Mozart, entre otras?


Descubramos algunos rasgos comunes que, podríamos decir, definen a un genio.

1. Dificultades para dormir

La actividad mental de estos genios es seguramente el motivo por el que muchos de ellos sufran o sufriesen de insomnio.

A la mayoría de genios les cuesta o les ha costado coger el sueño y han aprovechado la noche para reflexionar y seguir trabajando en sus proyectos. Algo que tiene bastante sentido, especialmente si observamos que durante la noche es cuándo hay más silencio y calma, el ambiente ideal de trabajo.

2. Analizar hasta la saciedad

Relacionado con el anterior insomnio, encontramos la capacidad de concentración y de análisis constante de lo que les rodea. Mihaly Csikszentmihalyi, un célebre psicólogo, realizó entrevistas a 90 genios con distintas especializaciones.

La conclusión a la que llegó es que todos tenían esta voluntad de cuestionarse y buscar el máximo conocimiento de la realidad y una curiosidad e impulsividad muy por encima de la media.

3. Plasmar ideas garabateando

Esta voluntad de conocimiento y compresión hace que los genios (de cualquier disciplina) desarrollen la costumbre de garabatear plasmando las ideas que tienen de una manera más simple y visual. Poner en orden sus ideas para luego desarrollarlas.

Esto es muy típico de personas con un coeficiente intelectual alto.

4. Autocrítica constructiva

Muchos genios, entre ellos Picaso y Freud, tenían una forma de trabajo basada en el ensayo y error. Detectaban un problema, trabajaban en una solución, la probaban y de ese resultado extraían conclusiones para obtener un mejor resultado la siguiente vez.

Según Howard Gardner, psicólogo, pasaban mucho tiempo reflexionando sobre qué querían conseguir y, una vez tenían los resultados, estudiar qué se debería cambiar o mejorar. Un método ordenado y siempre dirigido a construir, sin importar el tiempo que emplees.

5. Mentes abiertas

Si algo tienen en común los genios es su capacidad para descubrir nuevas perspectivas, nuevos ángulos a partir de los que interpretar la realidad.

A pesar de que la sociedad los considerara locos o de ideas absurdas, ellos seguían alimentando este rasgo distintivo que los identificaba y los hacía únicos.

6. Educación a un nivel medio, pero amor por su especialidad

Dean Simonton, profesor de la Universidad de California, realizó una investigación alrededor de los informes académicos de más de 300 genios comprendidos entre 1480 y 1869 -entre ellos da Vinci, Galileo Galilei y Beethoven-. Simonton buscaba descubrir si había alguna relación entre la formación académica de los genios con su brillantez. El resultado fue sorprendente: los genios y creadores más notables eran aquellos con un nivel académico medio, podríamos decir que con una diplomatura. Sin embargo, los que tenían mayor y menor formación demostraban una creatividad menor.

Lo que sí destacaba era una dedicación absoluta a aquello en lo que eran geniales.

7. Mentalmente algo inestables

Por desgracia, las mentes tan brillantes y desarrolladas también pueden conllevar trastornos como déficit de atención o TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).

8. Dedicación absoluta

Como hemos dicho, una de las patologías que pueden desarrollar los genios es el TOC. Lo cuál tiene mucho sentido si tenemos en cuenta la cantidad de tiempo que emplean y emplearon estos grandes individuos en su pasión.

Esta dedicación se convierte en obsesión con facilidad y, aunque sean geniales en lo suyo, no implica que sean realmente felices, puesto que aquello que les rodea acaba convirtiéndose en un impedimento para trabajar en sus proyectos.

9. Lobos solitarios

Lo dicho, si dedicas la mayor parte de tu tiempo a algo que te obsesiona, la relación con tus allegados, poco a poco, va debilitándose y, por otra parte, tampoco las trabajas con mucho ahínco, ya que te quitan tiempo para la obtención de tu objetivo.

Una ejemplo sería Einstein, quién vivía en la absoluta soledad porque así lo deseaba.

10. Una pasión sin precio

La mayoría de genios no ponen tanta dedicación en sus proyectos buscando una recompensa monetaria, sino porque sienten verdadera pasión por lo que hacen. Su motivación era y es única y exclusivamente creativa.





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